Por qué visitar Santo António
Príncipe tiene unos 8.000 habitantes, y un par de miles viven en Santo António, asentada en una bahía resguardada donde el río Papagaio se encuentra con el mar. Fundada a comienzos del siglo XVI, fue durante un siglo —de 1753 a 1852— la capital de toda la colonia portuguesa. Hoy es la sede del gobierno regional autónomo de la isla y le gusta presentarse como la ciudad más pequeña del mundo.
No hay grandes monumentos. Lo que ofrece Santo António es ambiente: un puñado de calles con casas coloniales desvaídas en rosa, amarillo y azul, una iglesia, un pequeño mercado, un frente marítimo al que llegan las canoas de pesca y colinas boscosas que se alzan justo detrás de los tejados. La gente saluda por la calle.
Es también el centro práctico de la isla: el lugar donde hay casas de huéspedes, restaurantes sencillos, un banco, tiendas, y guías y conductores para las salidas a las playas, las roças y la selva.
Cuánto tiempo quedarse
Una o dos horas bastan para recorrer todas las calles. Como base, hay que prever al menos tres noches en Príncipe; muchos visitantes pasan una en la ciudad y el resto en un lodge, o se quedan en la ciudad toda la estancia para contener el gasto.
Dónde instalarse
Las casas de huéspedes de la ciudad son sencillas, acogedoras y mucho más baratas que los lodges, y permiten ir a pie a los sitios donde comer. La contrapartida es que para llegar a las mejores playas hay que ir en coche.
Lo mejor de Santo António
- Callejear por el centro colonial sin prisas
- El frente marítimo cuando regresan las barcas de pesca
- La iglesia de Nossa Senhora da Conceição
- El teatro callejero del Auto de Floripes a mediados de agosto
- Aves endémicas en los jardines de la ciudad
- Pescado fresco en un restaurante familiar




