Por qué visitar Monte Café
Roça es la palabra santotomense para designar una hacienda de plantación, y Monte Café es una de las más antiguas y extensas. Fundada en 1858 en las colinas que se alzan sobre Trindade, cultivaba café arábica en laderas lo bastante altas para ser frescas y estar a menudo envueltas en niebla. Sus patios de secado, almacenes, hospital e hileras de viviendas de trabajadores siguen en pie, y entre ellos viven varios centenares de personas.
Parte de la finca alberga hoy el Museo del Café, donde los guías enseñan la vieja maquinaria y el proceso que va de la cereza a la taza, para terminar con una cata. Una cooperativa de productores ha recuperado la producción, y el café de Monte Café vuelve a exportarse.
La visita es también una lección de historia. Cada roça era un mundo autosuficiente, con su propio ferrocarril, su capilla y su hospital, y con su propio régimen de control sobre quienes la trabajaban.
La historia, contada con honestidad
Los portugueses poblaron estas islas deshabitadas a finales del siglo XV y las explotaron con africanos esclavizados, primero para el azúcar. El café llegó hacia 1800 y el cacao en la década de 1820, y el sistema de las roças se extendió por casi toda la tierra cultivable. A comienzos del siglo XX, Santo Tomé y Príncipe era el mayor exportador de cacao del mundo.
La esclavitud se abolió formalmente en la década de 1870, pero la sustituyó un sistema de contratos que trajo a decenas de miles de serviçais desde Angola, Cabo Verde y Mozambique. Los contratos se renovaban de forma habitual sin consentimiento y pocos trabajadores volvieron jamás a casa; sus contemporáneos lo llamaron esclavitud en todo menos en el nombre. Los informes sobre estas condiciones llevaron a los chocolateros británicos, entre ellos Cadbury, a boicotear el cacao de São Tomé en 1909.
El trabajo forzado persistió durante décadas. En febrero de 1953, las autoridades coloniales y los colonos mataron a cientos de santotomenses en lo que se recuerda como la masacre de Batepá. Tras la independencia en 1975, las roças fueron nacionalizadas, la producción se hundió y muchas haciendas se convirtieron en las aldeas donde hoy viven los descendientes de sus trabajadores.
Cuánto tiempo quedarse
Hay que calcular dos horas para Monte Café, o medio día si se añade la cascada cercana. Se combina de forma natural con Bom Sucesso y el Parque Nacional Obô, un poco más arriba por la misma carretera.
Lo mejor de Monte Café y las roças
- Una visita guiada al Museo del Café
- Probar el arábica de la finca allí donde se produce
- Recorrer los antiguos patios de secado y las viviendas de los trabajadores
- Escuchar la historia de los serviçais de boca de los guías locales
- Aire fresco y vistas sobre el norte de la isla
- Ver mazorcas de cacao en el árbol en las fincas de los alrededores






