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1La finca de Monte Café
Lo primero es, sencillamente, recorrer la finca a pie: las terrazas de piedra para el secado, los cobertizos con maquinaria oxidada, la casa del administrador y las largas hileras de <em>sanzalas</em>, las viviendas de los trabajadores, que siguen siendo hogares familiares. La disposición muestra cómo funcionaba una roça: como una ciudad cerrada y jerárquica.
ℹ️ El recorrido a pie es gratuito; hay que ser respetuoso, pues es una aldea habitada. 30–45 minutos.
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2El Museo del Café
Instalado en antiguos edificios de la plantación, el Museu do Café explica cómo se cultivaba, despulpaba, secaba, seleccionaba y tostaba el arábica, con maquinaria original y fotografías de la vida en la plantación. Las visitas son guiadas y normalmente terminan con una taza del café de la finca.
ℹ️ Entrada de pago en efectivo; la cata a veces se cobra aparte. Ha venido cerrando los domingos. Alrededor de 1 hora.
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3Cata de café y cacao
La cata permite comparar tuestes y mordisquear granos de cacao tostados. Allí mismo se venden bolsas de café molido y en grano, el recuerdo más auténtico de la isla.
ℹ️ Incluida en la visita al museo o añadida a ella. Solo efectivo.
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4La cooperativa de productores
La producción está hoy en manos de una cooperativa de pequeños agricultores que cultivan parcelas de la antigua finca y procesan juntos su cosecha, en buena parte con certificación ecológica. Verla recuerda que la historia de las roças no terminó con la época colonial.
ℹ️ La actividad depende de la temporada; la principal cosecha de café cae en los meses más secos.
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5El hospital de la plantación
Toda gran roça tenía un hospital, levantado tanto para mantener productiva a la mano de obra como para cuidarla. El de Monte Café sigue atendiendo a la comunidad, y sus dimensiones dicen mucho del número de personas que trabajaron aquí.
ℹ️ Solo el exterior; es un centro sanitario en funcionamiento.
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6Fincas de cacao
Ladera abajo, el café cede el paso al cacao, que crece a la sombra de árboles más altos. Las mazorcas acanaladas brotan directamente del tronco y maduran del verde al amarillo o al rojo. Los guías suelen abrir una para que se pueda probar la pulpa blanca y dulce que envuelve los granos.
ℹ️ Se ven mazorcas la mayor parte del año, con las principales cosechas hacia el final y a mediados de año.
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7Roça Bombaim
En lo más profundo del interior boscoso, al final de una pista en mal estado, Bombaim es una de las viejas haciendas con más atmósfera de la isla, con su casa de plantación convertida en una sencilla casa de huéspedes. Es punto de partida de caminatas a cascadas y al interior del Parque Nacional Obô.
ℹ️ Solo se llega en 4×4, y no siempre en época de lluvias. La visita o la estancia hay que concertarlas con antelación.
En los alrededores
- Cascada de São Nicolau: un esbelto salto de agua junto a la carretera, unos minutos por encima de Monte Café; véase la guía de Obô.
- Trindade: la segunda localidad de la isla, por la que se pasa en la subida, con un mercado y un monumento a las víctimas de 1953.
- Otras grandes roças: Agostinho Neto en el norte y Água Izé y São João dos Angolares en la costa este.
